En la industria, la mayoría de las fallas prematuras en manómetros no ocurren por defecto de fábrica, sino por exponer el instrumento a condiciones severas sin la protección adecuada. A continuación, explicamos cómo mitigar los tres principales enemigos de la precisión:
1. Pulsaciones y Golpes de Ariete (Solución: Amortiguadores / Snubber):

El problema: Picos bruscos de presión generados por bombas reciprocantes o cierre rápido de válvulas destruyen el mecanismo interno (mecanismo y piñón).
La solución: Instalar un amortiguador de presión (Snubber). Regula el flujo del fluido hacia el tubo Bourdon, estabilizando la aguja y protegiendo el mecanismo.
2. Vibración Mecánica Severa (Solución: Llenado de Glicerina/Silicona o StabiliZR™):

El problema: La vibración descalibra el mecanismo y dificulta la lectura visual en campo.
La solución: Utilizar manómetros con caja líquida (glicerina/silicona) o tecnologías de amortiguación de aguja en seco tipo Winters StabiliZR™, que eliminan el aleteo sin los contratiempos del llenado líquido.
3. Fluidos Corrosivos, Viscosos o Cristalizantes (Solución: Sellos de Diafragma):

El problema: El fluido ataca el material interno o tapona el tubo Bourdon.
La solución: Montar un sello de diafragma aislador. El fluido de proceso solo toca la membrana (en 316L, Hastelloy o PTFE), transmitiendo la presión mediante un fluido de llenado sanitario o industrial.
Proteger su instrumentación no solo evita paradas no programadas, sino que garantiza mediciones confiables y reduce costos de mantenimiento. En Flexilatina lo asesoramos en la selección de los accesorios idóneos para su línea.